La revisión periódica de la infraestructura permite anticipar inconvenientes.
El mantenimiento preventivo es una tarea fundamental para conservar en buenas condiciones las redes y los distintos componentes que forman parte del servicio de agua potable.
Las inspecciones periódicas permiten detectar posibles fallas, revisar válvulas y conexiones, y realizar las intervenciones necesarias antes de que se produzcan inconvenientes mayores.
Estos trabajos también contribuyen a reducir pérdidas de agua y mejorar el funcionamiento general de la infraestructura.
Aguas de Santiago promueve una gestión responsable del servicio, orientada al cuidado de los recursos y a la mejora permanente de la atención que reciben los usuarios.